¿Alguna vez te has preguntado por qué nos toca sufrir una montaña rusa de emociones que no entendemos del todo?
Pues eso se debe a los estrógenos o hormonas femeninas, que también nos traen la bendición (o la maldición, según el día) de la regla. A lo largo de nuestra vida, los niveles de estrógenos pueden ir variando. Por ejemplo, durante la adolescencia las tenemos totalmente descontroladas y, durante la época fértil se suelen mantener más o menos estables.
Los altibajos
El ciclo hormonal es el que rige los niveles de estrógenos de nuestros cuerpos, por lo que es complicado tener un control total sobre ello. Pero sí que podemos hacer pequeñas cositas para intentar mejorar nuestras sensaciones, como por ejemplo el mantener una dieta saludable; ya que, tener niveles elevados de estrógenos aumenta el riesgo de sufrir cáncer de ovarios, útero, mama y pulmón.
Cambios en la madurez
A partir de los 40, los estrógenos comienzan a retirarse del juego hasta una décima parte con la llegada de la menopausia, lo que puede traer cambios no tan divertidos que nos toca sufrir:
En los huesos: La falta de estrógenos puede provocar osteoporosis. En niveles adecuados, los estrógenos equilibran la formación y destrucción de la estructura ósea.
En el sistema nervioso: Los estrógenos influyen en el estado de ánimo. La falta de estos puede causar irritabilidad y cambios de humor repentinos.
Las consecuencias del éxodo hormonal
La disminución de los niveles de estrógenos altera el organismo y afecta directamente al cerebro. En casos extremos, puede aumentar el riesgo de problemas de memoria y ansiedad. Esto se debe a que el estado de ánimo, el comportamiento y la cognición se encuentran en áreas del cerebro con un alto nivel de receptores de estrógenos.
En resumen, asegúrate de llevar una dieta sana y mantener buenos hábitos de vida, y ante cualquier duda, siempre puedes consultar con los expertos.
